Mientras en Madrid más de un millón de personas dan un “si a la vida”, en Granada, buscamos los huesos de la muerte. Dignidad para la muerte, y cuánta falta de agallas para defender la vida
En el rincón del olvido se quedó marchita su ilusión. Y la nuestra con él. Esperemos que el Segundo Milenio, que yo no veré, venga más acaudalado que éste. Porque de promesas incumplidas aún seguiremos teniendo raciones a espuertas.