Jul132009
23:31:09
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La tele progresí.
Hay que ver lo poco que les gusta a las izquierdas que Pepe Torres ponga en marcha una tele municipal, sin que ellos hayan sido llamados a dirigir los telediarios del mediodía, o el de la noche, que ese es el gran problema. Para ellos el gasto es lo de menos. Su problema es que quieren mandar en los informativos, porque así lo indica su manual ideológico, incluido en el plan de estudios de la escuela progresista: primero, controlar la información, luego, controlar la educación, y al final, controlar al controlador. Líneas maestras del pensamiento progresí.
Ejemplos, hailos, a saber: la televisión local de Albolote, fundada por progresistas del boato propio y ensalzador de las iniciativas de sus munícipes, no sufrieron ataques de virulencia progresista cuando dependía del compañero de turno que gobernaba, pues no venía al caso maldecir a los compañeros que utilizaban sus armas municipales para abastecer de la propaganda necesaria que les permitiera mantener la ventaja electoral. 200.000 €/año de coste municipal. Ni mú. El ejemplo de Tele Motril también sirvió bien la cuchipanda local. Luis Rubiales y Pedro Álvarez saben hasta dónde llegó el empalagoso halago progresí desde su juguetito catódico, y financiado con los calés del musho Motril. 600.000 €/año de coste municipal. Ni mú. En Loja, el regidor jefe, no inaugura nada sin que la tele local le haga el pasillo primero. La izquierda allí no rechista. Ni mú.
El empeño de las izquierdas granadinas por aparecer de súbita forma honrados y transparentes gobernantes de la televisión respectiva, choca con la hipócrita realidad de la localia cercana y el Canal Sur de Zarrías, acérrimas y a su servicio, que pusieron en marcha con apoyo central o autonómico y a las que permiten y conceden toda clase de beneficios, a costa del dinero público. Y choca también esa sectaria discreción, que nada replica y nada discute por la partida propagandística de Diputación, que con 1,5 millones de euros al año, permite a Caler publicitarse en su tele amiga, sin derecho a réplica de los de enfrente, pero no con su dinero, sino con el de todos: ahora 400.000 €, luego 150.000 € más, otros 50.000 € después..., y así, hasta que no falte de ná, “mi arma”. Caler es así, amigo de sus amigos y enemigo de sus rivales.
Alguien de la república progresí debería de preguntarse algún día, sin acritud, cuánto están dispuestos a poner la Diputación y la Caja amigas encima de la mesa de las teles locales privadas de nuestra Granada. Pues a ver si vamos consultando el dato, que podría llegar hasta los 300.000 € del vellón público, y ese capital, tan público como el del ayuntamiento capitalino, va a engrosar la cuenta corriente de personas privadas, a cambio de continua propaganda partidaria. ¿Eso está mejor? Sinceramente, creo que, en este televisivo debate, la crítica de la izquierda es bastante hipócrita.
Ejemplos, hailos, a saber: la televisión local de Albolote, fundada por progresistas del boato propio y ensalzador de las iniciativas de sus munícipes, no sufrieron ataques de virulencia progresista cuando dependía del compañero de turno que gobernaba, pues no venía al caso maldecir a los compañeros que utilizaban sus armas municipales para abastecer de la propaganda necesaria que les permitiera mantener la ventaja electoral. 200.000 €/año de coste municipal. Ni mú. El ejemplo de Tele Motril también sirvió bien la cuchipanda local. Luis Rubiales y Pedro Álvarez saben hasta dónde llegó el empalagoso halago progresí desde su juguetito catódico, y financiado con los calés del musho Motril. 600.000 €/año de coste municipal. Ni mú. En Loja, el regidor jefe, no inaugura nada sin que la tele local le haga el pasillo primero. La izquierda allí no rechista. Ni mú.
El empeño de las izquierdas granadinas por aparecer de súbita forma honrados y transparentes gobernantes de la televisión respectiva, choca con la hipócrita realidad de la localia cercana y el Canal Sur de Zarrías, acérrimas y a su servicio, que pusieron en marcha con apoyo central o autonómico y a las que permiten y conceden toda clase de beneficios, a costa del dinero público. Y choca también esa sectaria discreción, que nada replica y nada discute por la partida propagandística de Diputación, que con 1,5 millones de euros al año, permite a Caler publicitarse en su tele amiga, sin derecho a réplica de los de enfrente, pero no con su dinero, sino con el de todos: ahora 400.000 €, luego 150.000 € más, otros 50.000 € después..., y así, hasta que no falte de ná, “mi arma”. Caler es así, amigo de sus amigos y enemigo de sus rivales.
Alguien de la república progresí debería de preguntarse algún día, sin acritud, cuánto están dispuestos a poner la Diputación y la Caja amigas encima de la mesa de las teles locales privadas de nuestra Granada. Pues a ver si vamos consultando el dato, que podría llegar hasta los 300.000 € del vellón público, y ese capital, tan público como el del ayuntamiento capitalino, va a engrosar la cuenta corriente de personas privadas, a cambio de continua propaganda partidaria. ¿Eso está mejor? Sinceramente, creo que, en este televisivo debate, la crítica de la izquierda es bastante hipócrita.
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