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Al
recorrer la provincia pidiendo el voto para el partido que a uno le hace más
tilín, se pueden aprender muchas cosas.
También se puede conocer muchas otras.
Y vivir anécdotas, y contar peligros, o ver peligrar la vida del artista
por algún barranco irremediable que aún no ha visto ninguna excavadora
recortante y desahogante, proveniente de la 2ª modernización.
Si
creen que exagero, vayan ustedes desde Benamaurel a Castril, y sufrirán los 6
kms. de carretera provincial más infernales que jamás político alguno
consentiría cruzar en su coche oficial. Si prefieren ir desde Pedro Martínez a
Dehesas de Guadix, intenten viajar en el Falcon de Zapatero, porque si van por
carretera, vivirán muy de cerca el recuerdo de los caminos estrechos y angostos
que nos contaban nuestros abuelos de la España de posguerra. O a Murtas, o a Almegíjar.
Andalucía
imparable, pero Graná quieta. Y a estas alturas, cuando Chaves entrega
millones de euros en subvenciones a la empresa donde trabaja su hija Paula,
tenemos el impresentable agravio de ver cómo no se reparte el presupuesto
andaluz con equidad para las necesidades de ésta provincia.
Por
ahí llega el Milenio, que habría de venir a mil por hora, pero que trae el
mercancías con la reductora puesta. Y la Universiada, que en su
mayor parte no pasará de la capital, como tampoco lo hará el Mundobasket.
Recorriendo
la provincia, conocemos con que trabajico
se está escalando la cima del progreso por las comarcas más alejadas del urbe
capitalino y costero, y con qué aquiescencia la gente tiene decidido el voto
hacia los responsables hegemónicos de su estancamiento, antes de que se
presenten siquiera las listas, y a pesar de lo poco que progresan sus vidas.
He
conocido el miedo de la gente a expresar con libertad su opción política,
especialmente si ella, no es acorde al régimen que todo lo ve, que todo lo
controla.
He
observado el desafío permanente con que mis compañeros de los pueblos de
Granada retan al régimen desde su pequeñas tribunas del Pleno Municipal,
exponiendo a juicio público la amistad de los otros, obteniendo por ello un
triste logro: que el saludo mengüe entre sus vecinos, “.. por si acaso”.
Lo
chungo y rechungo de esto es que, a pesar de las evidencias, unos tienen la
fama, y otros, desde el régimen, cardan la lana. Es por eso por lo que tengo
tanto interés en que llegue el cambio a Andalucía; para acabar con estas
“cosillas”.
Sindicación
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