Jun272008
12:12:31
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Entre el fútbol y la gastroenteritis
Estoy empezando en este mundo de la bloguería. Creo que ésta es una buena forma de estar en contacto con la gente, de una manera abierta y sin soslayo ni mediación alguna.
Empiezo hoy, y por aquí iré vertiendo todos los pensamientos que me vayan acudiendo incesantes ante la vida que pasa.
Hoy el tema es futbolero. E
En general, estamos ante una de las fechas históricas que agradezco al destino que me permita vivirlas. Pasar con una gastroenteritis de caballo la jornada histórica de nuestra clasificación a la final de la Euro 08, no es la mejor forma de disfrutar, pero si es una magnífica manera de olvidar mi dolor. Convivir con el Sr. Roca fortalece los isquiotibiales que soportan el peso del tronco sobre sí mismos de las largas rachas de sentada en torno al instrumento que fundara este catalán de fama internacional, y que está preparado para evacuar con cierta premura, pero no para soportar grandes veladas en torno a su hendidura.
Pero España, con ser grande lo que hace por el fútbol patrio, no es menor lo que me evita sufrir al no dejarme pensar en ello, sino solo en disfrutar de este momento, deportivamente, tan meritorio.
Hoy mi debilidad es parecida a la que tuviera Andrés Iniesta, quién pasó por este trance antes de partir hacia Austria, aunque su recuperación, después de ver ayer lo que le vimos en el campo de fútbol, tengo severas esperanzas de creer que todo lo mío será igual de pasajero. Ojalá.
En general, estamos ante una de las fechas históricas que agradezco al destino que me permita vivirlas. Pasar con una gastroenteritis de caballo la jornada histórica de nuestra clasificación a la final de la Euro 08, no es la mejor forma de disfrutar, pero si es una magnífica manera de olvidar mi dolor. Convivir con el Sr. Roca fortalece los isquiotibiales que soportan el peso del tronco sobre sí mismos de las largas rachas de sentada en torno al instrumento que fundara este catalán de fama internacional, y que está preparado para evacuar con cierta premura, pero no para soportar grandes veladas en torno a su hendidura.
Pero España, con ser grande lo que hace por el fútbol patrio, no es menor lo que me evita sufrir al no dejarme pensar en ello, sino solo en disfrutar de este momento, deportivamente, tan meritorio.
Hoy mi debilidad es parecida a la que tuviera Andrés Iniesta, quién pasó por este trance antes de partir hacia Austria, aunque su recuperación, después de ver ayer lo que le vimos en el campo de fútbol, tengo severas esperanzas de creer que todo lo mío será igual de pasajero. Ojalá.
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