Mar042009
19:45:14
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El tráfico en Granada
Oigo refunfuñar a los ciudadanos cabreados (con razón) contra el concejal de tráfico del ayuntamiento por el caos de tráfico que se ha descubierto después de que los niños y sus profes acabaran ese macropuente que se ha autodecretado el Consejo Provincial Escolar.
Y yo me pongo en el lugar de Chitín para intentar comprender su gestión y la verdad, tengo pocas soluciones para ello toda vez que:
- Organizar el tránsito con dos arterias principales y fundamentales como Camino de Ronda y Arabial, mutiliadas y estrechadas por las obras del tranvía, no tiene más remedio que llevar al caos o a la invocación de la santa paciencia, que no es ni más ni menos que la virtud más aclamada en estas fechas.
He sido testigo en Sevilla, de lo que ese trasiego de obras para hacer que circule el tren por la ciudad ha conllevado, así como las molestias que ha supueso para los conductores de vehículs. Al final, como en todo, todo pasa por coger el hábito, saber que la circulación está más espesa que antes y ponerse en ruta con más anticipación de la habitual y rezar para que ningún encuentro arqueológico retrase la finalización de las obras.
Pero, a pesar de toda esa buena voluntad, yo me pregunto también: ¿es consciente la Junta de Andalucía de que la ocupación en el futuro de un carril en superficie para el tren va a menguar para siempre el espacio hábil para la circunlación de vehículos y con ello, provocará retenciones presente y futuras, por su tozudez en no iniciar obras subterráneas para ello?
Si no, que le pregunten a los sevillanos. Pareciera que no quieren aplicarse el refrán: "gato escaldado, del agua hirviendo huye".
Y yo me pongo en el lugar de Chitín para intentar comprender su gestión y la verdad, tengo pocas soluciones para ello toda vez que:
- Organizar el tránsito con dos arterias principales y fundamentales como Camino de Ronda y Arabial, mutiliadas y estrechadas por las obras del tranvía, no tiene más remedio que llevar al caos o a la invocación de la santa paciencia, que no es ni más ni menos que la virtud más aclamada en estas fechas.
He sido testigo en Sevilla, de lo que ese trasiego de obras para hacer que circule el tren por la ciudad ha conllevado, así como las molestias que ha supueso para los conductores de vehículs. Al final, como en todo, todo pasa por coger el hábito, saber que la circulación está más espesa que antes y ponerse en ruta con más anticipación de la habitual y rezar para que ningún encuentro arqueológico retrase la finalización de las obras.
Pero, a pesar de toda esa buena voluntad, yo me pregunto también: ¿es consciente la Junta de Andalucía de que la ocupación en el futuro de un carril en superficie para el tren va a menguar para siempre el espacio hábil para la circunlación de vehículos y con ello, provocará retenciones presente y futuras, por su tozudez en no iniciar obras subterráneas para ello?
Si no, que le pregunten a los sevillanos. Pareciera que no quieren aplicarse el refrán: "gato escaldado, del agua hirviendo huye".
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