Avr042009
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El régimen y sus carreteras.
Las carreteras secundarias que inundan la provincia de Granada, a pesar de las diversas modernizaciones con que hemos sido obsequiados por el régimen socialista andaluz, tienen hoy la misma calidad en el firme y en el ancho de la calzada que tenían cuando Franco era el sargento del Centro de Formación de Reclutas de La Coruña.
En algunas de ellas, tal como la que une Pedro Martínez con Dehesas de Guadix, allá por la comarca granadina de los Montes Orientales, la sensación de abandonado que uno siente en esos tramos olvidados por la socialista costumbre de no arreglar aquello que no ayuda a aumentar votos, (los consiguen hagan o no hagan) es, a veces, acogotante (permítanme el invento del vocablo, todo sea por no usar más gruesa definición).
Después de tantos millones de euros como se llevan, p. ej., las Expo´s varias de nuestra vida, o las celebraciones culturales del Fórum barcelonés, gracias a la recalificación de los millones de metros cuadrados suficientes para que nadie pierda, es desesperante ver cómo la Andalucía imparable se paró en algunas zonas de Granada y no levanta el vuelo del progreso porque hay a quién le sigue interesando que, cuanto peor estén algunos, más votos seguirán echando a los de siempre.
Es el sino de la política que nos manda, repartir los presupuestos en orden a la categoría electoral de los beneficiados, para que el PSOE y sus cuentas electoreras, trasladadas a escaños en virtud de la aplicación de la Ley D´hondt, no sufra el más mínimo retroceso.
Implicarse en la defenestración de los alcaldes populares que han "osado" restar sillones al poder del régimen cuesta dinero, por tanto, los gubernamentalistas instrumentistas socialistas y otras pistas, no pararán en la observancia de los problemas de sus feudos, cuyos votos tienen garantizados, sino que invertirán fondos y esfuerzos para que el régimen no tenga rendijas por las que se le pueda exigir modernización real y eficiente.
En Domingo Pérez, en Montejícar, en Torrecardela, en Guadahortuna, en Pedro Martínez, etc. es donde más se acusa esta estrategia, devastadora e injusta para los vecinos del área, que a pesar de todo, en mayorías absolutas sucesivas, siguen votando al partido que todo lo ve, todo lo oye y todo lo guarda. O sea, el partido más conservador de todos los del actual espectro político, que les pide el voto.
Si el cambio no llega, seguiremos así siempre.
En algunas de ellas, tal como la que une Pedro Martínez con Dehesas de Guadix, allá por la comarca granadina de los Montes Orientales, la sensación de abandonado que uno siente en esos tramos olvidados por la socialista costumbre de no arreglar aquello que no ayuda a aumentar votos, (los consiguen hagan o no hagan) es, a veces, acogotante (permítanme el invento del vocablo, todo sea por no usar más gruesa definición).
Después de tantos millones de euros como se llevan, p. ej., las Expo´s varias de nuestra vida, o las celebraciones culturales del Fórum barcelonés, gracias a la recalificación de los millones de metros cuadrados suficientes para que nadie pierda, es desesperante ver cómo la Andalucía imparable se paró en algunas zonas de Granada y no levanta el vuelo del progreso porque hay a quién le sigue interesando que, cuanto peor estén algunos, más votos seguirán echando a los de siempre.
Es el sino de la política que nos manda, repartir los presupuestos en orden a la categoría electoral de los beneficiados, para que el PSOE y sus cuentas electoreras, trasladadas a escaños en virtud de la aplicación de la Ley D´hondt, no sufra el más mínimo retroceso.
Implicarse en la defenestración de los alcaldes populares que han "osado" restar sillones al poder del régimen cuesta dinero, por tanto, los gubernamentalistas instrumentistas socialistas y otras pistas, no pararán en la observancia de los problemas de sus feudos, cuyos votos tienen garantizados, sino que invertirán fondos y esfuerzos para que el régimen no tenga rendijas por las que se le pueda exigir modernización real y eficiente.
En Domingo Pérez, en Montejícar, en Torrecardela, en Guadahortuna, en Pedro Martínez, etc. es donde más se acusa esta estrategia, devastadora e injusta para los vecinos del área, que a pesar de todo, en mayorías absolutas sucesivas, siguen votando al partido que todo lo ve, todo lo oye y todo lo guarda. O sea, el partido más conservador de todos los del actual espectro político, que les pide el voto.
Si el cambio no llega, seguiremos así siempre.
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