Mar152009
12:58:25
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El insultador anónimo de la red
Me desagrada bastante el intenso movimiento insultador que se libera con cada noticia o con cada foro de opinión que se abre al público. Escondidos bajo seudónimos imaginativos en unos casos, o de escaso gusto o elegancia en otros, la basca se despacha a gusto contra todo el que se moja, especialmente si la noticia o el acto al que se refiere el comentario está protagonizado por personajes del espacio político.
Es de esperar que la crítica sea un derecho siempre de los ciudadanos, especialmente dirigida hacia los que ejercen la noble acción de la política, pero no sería mal aceptado entre todos si ese supremo derecho se ejerciera con cierta elegancia no exenta de respetuosa educación hacia el discrepante.
Los foreros deberían de saber que, insultar o expresar groserías de forma anònima, no les aporta nada bueno en su argumentación, la cual a veces esté bien justificada, aunque parida al amparo de groserías varias y anónimas delata cierta cobardía por parte de quien escribe.
Ese es uno de los defectos de la red de redes. Si la apertura mundial que está suponiendo internet en todo el mundo puede servir para acercar el mundo a cada una de sus cuatro esquinas, no es menos cierto que la perversa y maleducada utilización de los canales que se ponen a disposición de los internautas, hacen de éste un instrumento cuando menos peligroso.
Antes, a las personas con resentimiento escondido en el fondo de su estómago, les quedaba el campo de fútbol para ir a soltar vinagre y espumarajos. No permitamos que éstos individuos anónimos se cuelen ahora en internet. No hacen falta en la red, para nada.
Es de esperar que la crítica sea un derecho siempre de los ciudadanos, especialmente dirigida hacia los que ejercen la noble acción de la política, pero no sería mal aceptado entre todos si ese supremo derecho se ejerciera con cierta elegancia no exenta de respetuosa educación hacia el discrepante.
Los foreros deberían de saber que, insultar o expresar groserías de forma anònima, no les aporta nada bueno en su argumentación, la cual a veces esté bien justificada, aunque parida al amparo de groserías varias y anónimas delata cierta cobardía por parte de quien escribe.
Ese es uno de los defectos de la red de redes. Si la apertura mundial que está suponiendo internet en todo el mundo puede servir para acercar el mundo a cada una de sus cuatro esquinas, no es menos cierto que la perversa y maleducada utilización de los canales que se ponen a disposición de los internautas, hacen de éste un instrumento cuando menos peligroso.
Antes, a las personas con resentimiento escondido en el fondo de su estómago, les quedaba el campo de fútbol para ir a soltar vinagre y espumarajos. No permitamos que éstos individuos anónimos se cuelen ahora en internet. No hacen falta en la red, para nada.
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