Plan Zapatero. Y mañana, ¿qué?
Ahora que Zapatero ha decidido maquillar, sólo por unos meses, las cifras de desempleo con una aportación a los ayuntamientos de 8.000 millones de euros (a los que hay que descontar el IVA que retornará con cada proyecto), está más vivo que nunca el eterno debate de la suficiencia financiera de los municipios.
Uno de los problemas que la democracia no ha resuelto a conveniencia de los ciudadanos es el de la financiación municipal, como tampoco ha resuelto con contundencia la manipulación de los resultados electorales que hacen los partidos políticos en el nivel local, puesto que no siempre se respeta la decisión soberana de los electores por los concejales, y algunos otros temas que no vienen al caso.
Pareciera que apelar a la voluntad soberana del pueblo, sea como un Guadiana intermitente, que se obvia a la hora de corregir las desviaciones presupuestarias que a fecha de hoy, por la crisis y por la bajada del consumo en general, impiden a los ayuntamientos cumplir con sus perspectivas de ingresos tal y como habían venido consiguiendo a golpe recalificador de los planes urbanísticos.
Es difícil que la aportación extraordinaria de este denominado Plan Zapatero (aunque esté pagado con los impuestos de los ciudadanos de hoy y de mañana -el déficit presupuestario es su principal fuente financiera-)- suponga una solución al eterno problema de las haciendas locales, que sufren por la indolencia política de los que teniendo en su poder la toma de decisiones que cumplan con un Pacto Local más necesario que nunca, niegan el derecho de los ciudadanos a tener unos consistorios con capital suficiente para ofrecer los servicios que hoy demandan los ciudadanos.
Posiblemente, en este momento de felicidad para los alcaldes que se han encontrado con un maná público inesperado y de urgente ejecución (sueño imposible de mis tiempos de alcalde), sea políticamente incorrecto escribir algo sobre la financiación local, pero ahora que Zapatero ha desviado a los desempleados hacia el despacho del alcalde de turno, es el momento de plantear la seguridad económica para siempre, porque de la ejecución de esos 867 proyectos municipales de Granada, saldrán equipamientos municipales que, sin una financiación adecuada, será imposible poner a disposición de los vecinos en condiciones óptimas para su uso y disfrute. En los pueblos más pequeños, con más motivo.
Sería poco eficaz y contraproducente, que, una vez pasada la época propagandística de estas ayudas extraordinarias de ZP sacadas del bolsillo de las futuras generaciones, cumplido el objetivo cortoplacista de maquillar las cifras de la crisis, se diera el caso, por ejemplo, de tener la residencia de mayores acabada pero sin poderla abrir por no disponer de recursos para comprar el mobiliario. O la del pabellón de deportes sin canastas de baloncesto, ni redes de las porterías de fútbol ni agua caliente, o sin personal que lo atienda convenientemente. Y así, casos y casos.
Por tanto, a la vez que se debe de aclarar el marco competencial de los distintos niveles de gobierno en España, es urgente garantizar la suficiencia financiera de los ayuntamientos, con objetividad, solidaridad y corresponsabilidad fiscal, para que, en el largo plazo, sean los ciudadanos los que noten la mejora de los servicios que merecen, y los políticos del ámbito local sepan las lentejas con las que cuentan para sus proyectos anuales, con más fiabilidad que hasta ahora.
PP Torrente.
Diputado Provincial del PP: